champú sólido para el verano

Nuestro cabello y el verano

Ya estamos casi en la plenitud del verano, estación de luz, sol y disfrute. Es una época, por lo menos en mi zona (costa mediterránea) en que, aunque tengas que trabajar, parece que el trabajo no es tan pesado. Poder ir a disfrutar de la playa después de una jornada de trabajo, hundir los pies en la arena y disfrutar del tiempo libre, a solas o en compañía, es algo mágico en verano.
Todo es más relajado, nos vestimos con ropas suaves que acarician la piel, nos calzamos zapatos que nos dan libertad y, por suerte para nuestro cabello, solemos liberarlo del yugo del secador, del cepillo o de las planchas. Aunque eso es muy bueno para nuestro cabello, también lo exponemos más horas al sol, al salitre del mar, al cloro de las piscinas, lo llevamos más recogido, a veces húmedo durante horas y cubierto, con lo cual no dejamos respirar a nuestro cuero cabelludo.

¿Qué podemos hacer para cuidar nuestro cabello de una forma efectiva y natural?
Primero de todo vamos a conocer nuestro cabello y realmente qué es.

Cuando hablamos de cabello, o melena, nos referimos principalmente a dos órganos diferentes. El cuero cabelludo y la fibra capilar.

El cuero cabelludo es la parte de la piel que cubre el cráneo. Esta piel está muy vinculada a los músculos de la cabeza. El cráneo son los huesos que cubren y protegen el encéfalo y los terminales de los sentidos. La estructura del cuero cabelludo estará influida por las distintas partes del cráneo. Las anomalías que padezca el cuero cabelludo afectarán directamente a todos sus anexos y glándulas (glándulas sudoríparas, folículo piloso, glándulas sebáceas, músculo piloerector).

El cabello o fibra capilar es el nombre con el que se conoce al pelo del cuero cabelludo. Es un anexo cutáneo que desarrolla la piel para ampliar la protección en zonas delicadas. Está formado por la raíz y el tallo. La raíz podríamos decir que es la parte viva del cabello, es donde se forma la fibra de queratina, y está dentro del folículo piloso. El tallo es lo que solemos llamar «cabello» y está formado por capas de células de queratina que quedan unidas entre sí y le aportan dureza. La apariencia lisa o rizada del cabello se debe a la orientación y forma del folículo piloso y es una característica de base genética.

Y ahora que sabemos qué es, ¿cómo lo cuidamos?

En cuanto al cuidado del cuero cabelludo, lo más importante (tanto en verano como en invierno) es que esté limpio y sin restos que no le permitan respirar. Lo mantendremos hidratado y protegido del sol (sí, aunque tengamos el cabello encima, una parte de los rayos solares pueden llegar a él).

Podemos utilizar champús naturales purificantes como Inipi Shampoo para eliminar los residuos del cuero cabelludo y de la fibra capilar, tanto los naturales de la piel como la caspa o la grasa, como los externos, como la polución de la ciudad, el salitre o el cloro. No conviene abusar de «limpieza», con hacerlo una vez a la semana es suficiente.

Una vez limpio, pasamos a su protección y cuidado. Podemos aplicar aceites vegetales directamente en el cuero cabelludo para nutrirlo y protegerlo. Sería ideal hacerlo antes de ir a la playa. El aceite vegetal tiene la ventaja de que, al no mezclarse con el agua, aguanta más tiempo sobre nuestra piel (o cabello) y al ser natural no dejará residuo en el mar; todo lo contrario: aporta nutrientes para las plantas y los animales acuáticos. Podríamos usar para esta función aceite de aguacate, argán, ricino, caléndula, espino amarillo, té verde, karité…

Después de la exposición al sol y la playa podemos utilizar una mascarilla capilar tipo emplaste para hidratar y calmar la piel del cuero cabelludo. Podemos utilizar arcilla blanca, harina de avena y plantas como el Amla (planta ayurvédica) para preparar nuestra mascarilla.

También podemos utilizar el tratamiento botánico Vanaspati y aplicarlo directamente en la piel además de en la fibra capilar. Este tratamiento está preparado para cuidar tanto el cabello como el cuero cabelludo y, no te preocupes, no engrasa, ya que es totalmente natural y no lleva ningún componente que cree residuo en el cabello.

¿Y cómo cuidamos nuestra fibra capilar?
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la fibra capilar no está viva, eso quiere decir que no se regenera.
Lo que nos interesa es mantenerla lo más intacta posible, con sus cutículas bien cerraditas y juntas. Para eso, cómo no, los aceites vegetales son unos grandes aliados, igual que para nuestra piel, pero actúan de forma diferente.
En la piel lo que hacen es formar una película protectora y penetrar para regenerarla. En el caso del cabello lo que hacen es crear también una película protectora y sellar los microagujeritos o las separaciones de las cutículas formados por los diversos ataques exteriores, tanto mecánicos (secadores planchas…) como ambientales (sol, mar …).

Los aceites a utilizar serán los mismos que en el cuero cabelludo. Después de aplicarlos en la piel, los extenderemos por toda la melena. Podemos preparar una mezcla con los que más nos gusten y llevarlos a la playa, y aplicarlos como protector solar. También podemos utilizarlos como tratamiento prelavado y dejarlo actuar unas horas o toda la noche. Seguidamente lavaremos con el champú adecuado (entra en el apartado de champú sólido de la tienda web para ver cuál es el que mejor te puede funcionar) y aplica un acondicionador o mascarilla (no hace falta que la enjuagues profundamente, un poquito en la melena te ayudará a mantenerlo).
Déjalo secar al aire y antes de recogértelo asegúrate de que está bien seco. El cabello mojado es mucho más frágil que el seco y se rompe más fácilmente. Las gomas y horquillas podrían dañar la fibra capilar.

Disfruta este verano de un pelazo y, si tienes alguna duda, ya sabes dónde encontrarme.

Ester

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